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Banco Mundial - Un buen espaldarazo a Lula - Mary Simón

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Banco Mundial

Un buen espaldarazo a Lula

 El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, no cree que el Brasil esté al borde el precipicio, ni que los resultados de las elecciones presidenciales puedan provocar una agudización de la actual crisis en los mercados. Wolfenson ha dado un buen espaldarazo al candidato de la izquierda, Luiz Inacio Lula Silva, al que ha calificado de muy competente.

 Wolfensohn se ha mostrado muy optimista en cuanto a Lula. Para el presidente del Banco Mundial, si Lula es electo no habrá cambios radicales en el rumbo económico del país, ya que tiene mucha experiencia y cuenta con personas extremadamente competentes en su entorno.

Las apreciaciones de Wolfensohn en relación con la actual campaña electoral en el gigante sudamericano tuvieron lugar en Ginebra a mediados de octubre, en ocasión de una visita a las agencias del sistema de Naciones Unidas.

 En su opinión, el problema es que la mayoría de la gente no lo conoce. Una vez que lo conozcan, es probable -dijo- que sientan menos miedo, aunque no descartó todo lo contrario. Pero lo que sí es cierto es que la presidencia del Banco Mundial no tiene temores en torno al Brasil

Este optimismo no impide reconocer que el proceso electoral en Brasil ha estado acompañado de una enorme turbulencia en los mercados, derivada del nerviosismo que genera una eventual infección económica y social del fenómeno argentino.

Buen conocedor del gigante brasileño, Wolfensohn no cree que el país esté atravesando una crisis epidémica. Su opinión es que aún cuando no puede predecir el futuro del real, cree que cualquiera que (el 27 de octubre de 2002) sea electo en el Brasil habrá un gobierno sensato y no piensa que ese país se halle al borde del colapso.

De todas maneras, no ha excluido la importancia que tiene el que en la Argentina se resuelva la crisis lo antes posible y que se adopten las medidas necesarias para consolidar su debilitada economía, a fin de propiciar la estabilidad tanto en el interior del país como en el exterior.

En cuanto al proceso electoral en el Brasil resulta evidente que determinados sectores han estado ejerciendo fuertes presiones sobre los mercados, donde se ha registrado un marcado nerviosismo ante la eventualidad de que un conocido sindicalista y miembro del Partido de los Trabajadores llegue a la máxima magistratura.

Vale la pena destacar que refiriéndose a estas presiones y a la campaña electoral brasileña, el economista John Williamson, del Instituto de Economía Internacional, en Washington, ha desestimado ciertos análisis que vinculan la actual coyuntura en el Brasil como una situación similar a la que vivió en su momento la vecina Argentina.

Sin embargo, considera que corren tiempos bien difíciles y que no será posible superar un crecimiento del 1% o del 2% aun cuando sea reestructurada la deuda, con lo que pone en tela de juicio las promesas hechas por los dos candidatos de hacer que el país crezca a un 5% a partir del próximo año.

El Banco Mundial y América Latina

En sentido general, Wolfensohn afirma no tener una visión pesimista de la evolución de la situación económica de América Latina. Existe æ desde su punto de vista æ una buena base democrática y de liderazgo en numerosos países de Latinoamérica. Pero la región pasa nuevamente por una etapa de pruebas, de experimentos, tal como se ha vivido en otros tiempos.

La presidencia del Banco ha restado importancia al hecho de que muchos países latinoamericanos sufren de una especie de esquizofrenia en relación con las políticas trazadas por esta institución. En consecuencia ha vinculado tal reacción con el criterio de diversos países de que las políticas económicas les son inherentes y por tanto no deben ser elaboradas en Ginebra, ni en Washington ni en ninguna otra parte fuera del país.

Este tipo de esquizofrenia se da también con frecuencia en otras sociedades democráticas, debido a que hay toda una serie de políticas que funcionan bajo un determinado grupo político pero cuando viene otro pues ocurre que esas regulaciones pueden tomar otras muchas direcciones, y esto -según Wolfensohn- no es más que un reflejo de las actividades democráticas.

El Banco aspira a estar presentes en sectores fundamentales, como son la educación, la salud y la infraestructura. Intentan hallar una continuidad entre gobiernos en términos de los intereses básicos, de manera que cuando cambien los lideres políticos, la población no sufra el impacto de los rejuegos políticos en curso.

De acuerdo con analistas, algunos criterios expuestos por James Wolfensohn en Ginebra, de una u otra manera, se insertan en esa nueva imagen, más humana, que durante los últimos años se ha comenzado a dotar la todopoderosa banca perteneciente a las instituciones de Breton Woods.

Las críticas a las subvenciones

La presidencia del BM busca introducir una especie de concepción ética del desarrollo, que va acompañada de severas críticas a determinados mecanismos del sistema económico liberal, como son las subvenciones a la agricultura en numerosos países desarrollados, especialmente en Estados Unidos.

Este capítulo de las subvenciones genera controversia en las negociaciones entre el Banco y la Organización Internacional del Comercio (OMC), que al parecer han caído en un impasse. Hasta el momento, los tres años de contactos después de la conferencia ministerial de Doha, no han superado la formalidad y cuestiones de fondo, como los productos agrícolas, no han sido aún abordadas.

De acuerdo con Wolfensohn, no hay manera de negociar en la cuestión del desarrollo sin un entendimiento previo en la cuestión del comercio", y si se quiere que haya un poco más de justicia social hay que combatir las subvenciones.

Precisamente sobre el tema de las subvenciones y acerca de la queja presentada a principios de octubre por el Brasil en la OMC contra el apoyo financiero acordado por la Unión Europea a la industria del azúcar y por Estados Unidos a la del algodón, el BM es de la opinión de que "cualquier tentativa de cualquier país destinada a eliminar las subvenciones es una buena cosa".

La presidencia del BM dice que es insensato que las subvenciones de los países ricos a la agricultura alcancen anualmente los 350 mil millones de dólares, o sea, siete veces el monto total de la ayuda al desarrollo, que no supera los 50 mil millones de dólares.

El comercio y los intereses

 

En definitiva, Wolfensohn considera que "el comercio es una cuestión de interés" y deberá resolverse bajo ese principio. Los países industrializados que cuentan con lobbies agrícolas muy fuertes durante décadas han estado torpedeando el desarrollo de los países pobres. Sin embargo, hay que llegar a un entendimiento porque en el mundo en desarrollo habitan actualmente cinco mil millones de los seis mil millones con que cuenta el planeta y en 25 años habrá siete mil millones sobre ocho mil millones de habitantes.

La idea es que si hay crecimiento en los países en desarrollo se salvan 50 millones de personas, pero de todas maneras sin evolución y de una concepción ética del desarrollo Europa devendrá más pequeña y "alguien tendrá que reconocer que lo que pasa en esos países esta en conexión directa con el interés propio de los países desarrollados".

No se trata de una cuestión de caridad, sino de incapacidad de no darse cuenta de que lo que acontece en el mundo en desarrollo repercute directamente en el mundo industrializado.

En definitiva, en términos de declaraciones políticas, el Banco Mundial se ha dado cuenta de que los países ricos tienen que comprender por su propio interés que "no habrá paz, ni estabilidad, si no hay crecimiento en los países en desarrollo". tal como lo ha reconocido James Wolfensohn.

Mary Simón

 

 

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