DESDE SU CONVALESCENCIA: TONI RUTTIMANN O "TONI EL PUENTERO ", El SUIZO QUE , EN FORMA BENÉVOLA, CONSTRUYE PUENTES PARA LOS POBRES DEL MUNDO
ENTREVISTA AL DR. SERGIO PÁEZ, PRESIDENTE DEL CONSEJO DE LA UNIÓN INTERPARLAMENTARIA
Yolada Rojal
FELIPE PÉREZ ROQUE EN LA 59ª COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS
Yolanda de Rojal
Especial desde Ginebra, Juan Gasparini. La diplomacia mexicana define sus prioridades ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU EN Ginebra - BATALLA DIPLOMÁTINA EN VISPERAS DEL VOTO SOBRE CUBA

Especial de Ginebra, Juan Gasparini

La Comisión de Derechos Humanos de la ONU mantiene la presión sobre Cuba

La matemática de Ginebra


Juan Gaspari con Sergio Vieira de Mello, Alto Comisionado para los Derechos Humanos

Siete de los once países latinoamericanos que integran este año la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, compuesta por 53 Estados miembros, votaron a favor de la resolución contra Cuba este jueves en Ginebra, que fue aprobada por 24 votos a favor, 20 en contra y 9 abstenciones. El texto, que tuvo la anuencia de Chile, Costa Rica, Guatemala, México, Perú, Paraguay y Uruguay, insta a la revolución cubana a mejorar el respeto de los derechos humanos en general, alentándola a ratificar los Pactos de Naciones Unidas en la materia. Le solicita también que acoja y colabore con Christine Chanet, la representante para Cuba del Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos, la que deberá informar a esta Comisión en la reunión del año venidero. A la medida se opusieron Venezuela y Cuba, y se abstuvieron Argentina y Brasil.

Con anterioridad en la misma jornada, la Comisión rechazó dos propuestas de enmiendas. La primera, presentada por Costa Rica y que pretendía criticar las recientes detenciones, juicios sumarios y ejecuciones ocurridas en la isla, perdió por 31 votos contra 15 y 7 abstenciones. Salvo Brasil y Chile, que se abstuvieron, los demás países de la región votaron en contra, menos Costa Rica que la defendió. A su vez, y sometida por la delegación cubana, una segunda enmienda pedía un cese del bloqueo dispuesto por los Estados Unidos sobre la isla y una “evaluación sobre los efectos de los continuos actos terroristas realizados impunemente contra el pueblo de Cuba desde el territorio de los Estados Unidos”, la cual fue vencida por 26 votos contra 17 y 10 abstenciones. Cuba y Venezuela le dieron luz verde, se abstuvo Brasil, oponiéndose Argentina, Chile, Costa Rica, Guatemala, México, Perú, Paraguay y Uruguay.

La experta francesa, Christine Chanet,representante personal del Alto

Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos

Los discursos

Mariclaire Acosta, representante de México, la única delegación que dio explicaciones antes de votar esas enmiendas, anticipó que votaría en contra porque tales enmiendas “contienen elementos que desvirtúan la naturaleza y el propósito del proyecto de resolución original”, insistiendo que “México sigue persuadido de que la Comisión deberá adoptar un proyecto de resolución de carácter procesal”.

En cuanto al texto original de la resolución, Mariclaire Acosta lo justificó expresando “su honda preocupación por la situación de los derechos humanos en Cuba”, y en particular por el hecho “que la Oficina del Alto Comisionado para los derechos humanos no ha contado con la abierta cooperación del gobierno cubano para producir una evaluación sobre la situación que impera en la isla”. Apuntaló la posición mexicana porque para su gobierno “es obligación de los Estados, tanto individual como colectivamente, velar por el respeto en su carácter universal, indivisible e interdependiente” de los derechos humanos. Estimó que la resolución “se inscribe en una política de cooperación regional y no de confrontación” y que “no es condenatoria ni critica contra Cuba”, recordando por otra parte que México se ha pronunciado “invariablemente y de manera inequívoca” desde 1992, “a favor del levantamiento del embargo contra Cuba”.

En cambio, para Victor Rodriguez, embajador de Venezuela para Derechos Humanos, que votó en contra de la resolución, se trata de un texto “que adolece de un desequilibrio evidente e inconveniente”, porque no toma en cuenta “el impacto de acciones unilaterales contrarias al derecho internacional y rechazado por la comunidad internacional en su conjunto, como es el injusto embargo impuesto a ese país que afecta el pleno disfrute de los derechos humanos del pueblo cubano”.

Juan Antonio Fernandez Palacios, jefe de la delegación de Cuba, dijo que la resolución se aprobó “bajo enormes y bochornosas presiones”, calificándola de “burda maniobra completamente desprestigiada e inmoral, cuyo único objetivo ha sido fabricar pretextos para tratar de justificar el bloqueo genocida y la política de agresiones que durante más de cuarenta años el gobierno de los Estados Unidos ha practicado contra Cuba”.

En cuanto a la Argentina, que con Brasil se abstuvo, una de sus delegadas en la Comisión, Norma Nascimbene, manifestó su “profunda preocupación por las recientes detenciones y juzgamientos sumarios producidos en Cuba que han resultado en severas condenas a largas penas de prisión de intelectuales, periodistas y otras personas comprometidas con la lucha por los derechos civiles y políticos e, incluso, en penas de muerte poniendo fin a la moratoria que regia en ese país sobre la aplicación de la pena capital”. Nascimbene reafirmó “nuestro respeto estricto a los principios que rigen el debido proceso y al derecho inalienable a la defensa en juicio”, lamentándose “que los últimos acontecimientos en Cuba demuestran un claro desapego a esos principios esenciales”. Sobre “la continuidad del embargo económico que pesa desde hace años sobre Cuba” , la diplomática argentina consignó que es convicción en su gobierno que “no contribuye a la promoción y protección de los derechos humanos en ese país”.

La trastienda

Por encima de valoraciones y opiniones, este examen de Ginebra configuran una derrota para Cuba de mayor envergadura que la sufrida el año pasado. En el 2002 perdió por 23 a 21 y 9 abstenciones. En el 2003 hubo un voto más en contra y uno menos a favor, con el agravante que esta vez los delegados de La Habana intentaron volcar la balanza en sentido contrario introduciendo el tema del bloqueo, fracasando estrepitosamente. Al propio tiempo, el desafio que paralelamente plantearon desencadenando durante las semanas en que ha venido deliberando esta Comisión oleadas represivas contra disidentes, juicios sumarísimos contra opositores y ejecuciones contra tres de sus ciudadanos que quisieron huir de la isla ejerciendo amenazas no obstante sin matar a nadie, incrementaron por su desproporción la hostilidad del máximo órgano de la ONU sobre derechos humanos, que les dio la espalda.

La trama de lo acontecido estos días con Cuba en la sede europea de la ONU en Suiza tiene sus entresijos. El capítulo final comenzó a jugarse el pasado lunes cuando los Estados Unidos y la Unión Europea desistieron de formular enmiendas. Comprendieron que modificar un texto presentado el 21 de marzo por Costa Rica, Uruguay y Perú, y que contaba con apoyo mayoritario en América Latina y entre los países occidentales, podía poner en riesgo su aprobación. El documento original, que fue el que finalmente se adoptó, mantiene al gobierno cubano entre los que violan sistemática y masivamente los derechos humanos, siendo merecedor de un mecanismo especial de la ONU para vigilar su observancia. Sin embargo, Costa Rica entendió que el dispositivo no era suficiente. Al declinar la tarde del martes consideró que la resolución necesitaba ser reforzada en su operatividad condenatoria. Presentó entonces una enmienda fustigando la represión que se viene intensificando en la isla. Al hacerlo fragilisaron el delicado equilibrio de fuerzas. Endurecieron un proyecto, haciendo peligrar su aceptación por un cierto número de países, proclives a sostenerlo aunque no al precio de las pretensiones costarricenses, independientemente de la justicia de las mismas.

Los sondeos que podían auscultarse en fuentes onusianas esa noche arrojaban que la resolución, con el añadido de la enmienda antes consignada, podía pasar apenas por un sufragio. El miércoles por la mañana la delegación cubana enrareció el panorama doblando la apuesta. En los prolegómenos de la hora prevista para abordar el escrutinio lanzó su propia enmienda. Articularon, en un lenguaje agresivo, la exigencia de la interrupción inmediata del bloqueo estadounidense en torno a la isla con la acusación que atentados en perjuicio de Cuba son urdidos desde Estados Unidos y perpetrados a sabiendas de las autoridades de Washington. La iniciativa, sumada a la de Costa Rica, propició la postergación del tratamiento de la resolución por un día, como estipula el reglamento de la Comisión cuando las enmiendas afectan al fondo de su contenido. Pero transcurrido el periodo de reflexión y consultas, la soberbia tuvo su consecuencia. Costa Rica asumió su lección en silencio, y Cuba, no pudo eludir que le volviera a caer el rigor del voto adverso en Ginebra.

Juan Gasparini.