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Vacuna contra el SIDA: la esperanza sigue en pie

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Vacuna contra el SIDA: la esperanza sigue en pie

 

 
 El acceso desigual a la terapia de antirretrovíricos de combinación, destinados a combatir el virus de la inmunodeficiencia humana en el organismo (VIH) revela una disminución de casos de SIDA y de defunciones en los países industrializados mientras que en los países del tercer mundo es alarmante el incremento en la cifra de infectados y de muertos por esta epidemia. Lo prueba el hecho de que de las 16 mil personas que se contaminan diariamente en el mundo, el 95% pertenece a países pobres y en algunos esta pandemia figura como la primera causa de mortalidad. Habida cuenta de que el SIDA se ha transformado en una amenaza mundial sin precedentes, la ONU ha decidido que su período extraordinario de sesiones de junio de 2001 en la sede de New York, aborde específicamente este problema de salud. En su discurso para la 54a Asamblea Mundial de la Salud, Kofi Annán, Secretario general de las Naciones Unidas expresó que su principal prioridad en la actualidad es la lucha contra el VIH/SIDA, transformado en uno de los mayores obstáculos para el desarrollo (Organización Mundial de la Salud, mayo 2001,Ginebra)

 SITUACIÓN GENERAL

Los elevados costos de los medicamentos antirretrovíricos, y su difícil administración, los vuelve inaccesibles para la mayoría de las personas infectadas con el VIH/SIDA, en el mundo en desarrollo y de países con economías en transición.. Además, los graves efectos secundarios de estos medicamentos en los pacientes seropositivos afectan para siempre su calidad de su vida. Todos los tratamientos disponibles hasta el momento son incapaces de curar la enfermedad y solo se limitan a retrasar su desenlace, lo que reitera el principio de todas las campañas contra el SIDA: la prevención sigue siendo la mejor arma contra la pandemia

Las estimaciones del Programa Conjunto de Naciones Unidas para el SIDA (ONUSIDA) y la OMS indicaban que a finales del 2000 había 36.1 millones las personas contaminadas en el mundo, de los cuales 25.3 millones están en África subsahariana, donde la epidemia está considerada la más grave y su impacto es más visible, ocurriendo un desplome en la esperanza de vida, importante indicador del nivel de desarrollo de un país.. En muchos países de América Latina y Europa occidental, a pesar de que las tasas son más bajas, se han multiplicado el número de infecciones desde 1994. El Asia, que acoge a la mitad de la población del planeta, vio aparecer el virus VIH solo a fines de 1980 pero en la actualidad ocurren allí una de cada cinco infecciones del total mundial. Sin
embargo, se cree que las verdaderas cifras pueden ser mucho más devastadoras. Por ejemplo, las cifras declaradas por la India -alrededor de 3.5 millones de infectados- podrían ser mucho mayores. Resumiendo la situación, más del 95% de las infecciones VIH ocurren en los países en vías de desarrollo, avanzando más rápidamente entre las mujeres, los niños y los jóvenes.

PARTICULARIDADES DE LA INFECCIÓN

Existen numerosos casos de contaminación muy particular e inquietante que dan una idea de la amplitud del problema. El diario El País publicó dos estudios: el primero, realizado en Canadá, registró, por primera vez, un caso de reinfección de SIDA en un homosexual con el VIH que reaccionaba favorablemente al tratamiento hasta que se contagió, por segunda vez, pero con una cepa distinta del virus, más virulenta que la primera y resistente a todos los fármacos. Este hecho indica que los seropositivos deben también protegerse contra una infección nueva. El otro estudio, dado a la luz por científicos norteamericanos, alude a un grupo de prostitutas africanas, quienes originalmente eran inmunes al SIDA a pesar de que por varios años mantenían relaciones con hombres infectados con el VIH, sin hacer uso de ninguna protección; en este caso, el virus se desarrolló solamente meses o años después que habían
cesado en sus actividades de prostitución. Este aspecto de inmunidad causado por la exposición constante al virus dio el indicio a los investigadores de que la vacunación debía ser de carácter repetitiva, es decir, con varios refuerzos.

 INDUSTRIA FARMACÉUTICA

En Sudáfrica se acaba de abrir una brecha en la barrera impuesta contra el acceso a los medicamentos esenciales, provocando un proceso contra el
gobierno por parte de 39 empresas farmacéuticas que protestan por las importaciones de medicinas de bajo costo y fabricación local de drogas genéricas contra el SIDA, alegando que es una violación al acuerdo de propiedad intelectual TRIPs y que el dinero que pierde por reducir los precios se traduce en pérdida de recursos para continuar la investigación del VIH/SIDA. Harvey Bale, de la Federación Internacional de Asociaciones de fabricantes de productos farmacéuticos, con sede en Ginebra, expresó que aunque los fármacos fuesen gratuitos no significaba que serían recibidos por los que los necesitaban pues para ello se precisaba de una infraestructura que incluya la supervisión y seguimiento médico en el uso de los medicamentos. Bale aludía a los gobiernos africanos que desperdiciaban recursos económicos importantes en conflictos bélicos en vez de invertirlos en la salud del pueblo. En todo caso, es la opinión mundial, que al fin empieza a reaccionar, la que pesa mucho para remover los cimientos de las multinacionales farmacéuticas.

VACUNA

Las investigaciones que conducen a la obtención de una vacuna contra el VIH son mucho más complejas de lo que se cree debido a factores imprevisibles referidos a la rápida mutación del virus, al tipo de población, a situación geográfica, a la política de la industria farmacéutica, a consideraciones éticas relacionadas a los ensayos de la vacuna, a las barreras generadas en la religión y la cultura que dificultan el avance de las investigaciones y a incógnitas que tienen perplejos a los investigadores como es el caso de Honduras, el país con el mayor índice de SIDA en América Latina (exceptuando el Caribe), sin
que los expertos puedan obtener una explicación al respecto. Asimismo, es inquietante el hecho de que la misma vacuna VIH que puede dar resultados alentadores en Estados Unidos o Tailandia, se revela inútil en otros lugares del mundo.

La voz popular, que es la más importante, opina que la industria farmacéutica debería sumergirse en la obtención de la vacuna contra el SIDA puesto que, económicamente, una vacuna está siempre al alcance de todos, mientras que el costo del tratamiento antiretroviral creado por esa industria es tan elevado (US$10 000 por paciente), que jamás los pobres podrán tener acceso al mismo.

EN ONUSIDA CON EL DR. JOSÉ ESPARZA

Con estas inquietudes e interrogantes abordamos al Dr. José Esparza en la sede de ONUSIDA en Ginebra. El Dr. Esparza, jefe del equipo de vacunación y experto en la orientación de la vacuna contra el SIDA de la Organización Mundial de la Salud (OMS), empezó poniendo de relieve el hecho de que esta pandemia se ensaña con las personas infectadas de escasos recursos, en particular las mujeres, quienes al tener ingresos más bajos que los hombres acuden a servicios públicos en vez de buscar atención de médicos especialistas.

En lo que concierne al resultado de los trabajos sobre las vacunas y los experimentos llevados a cabo en este campo, el Dr. Esparza dijo que las primeras pruebas con éxito se realizaron en chimpancés, y que desde 1987 han venido probándose aproximadamente 25 vacunas diferentes en unos 5000
humanos voluntarios sanos, la mayor parte de los Estados Unidos y de Europa, quienes reciben una adiestramiento especial a fin de que eviten comportamientos de riesgo durante la terapia, tales como sexo sin protección y drogas. Los países de América Latina que han participado en estos últimos cinco años son Brasil y Cuba.

Los experimentos, según el número de voluntarios se los ha llamado Fase I y Fase II (entre 20 y 200 voluntarios) y Fase III (miles de voluntarios), puntualizó el Dr. Esparza. Las Fases I y II son experimentos para probar la inocuidad de la vacuna, pero para probar su eficacia es preciso trabajar solamente con la Fase III, o sea con miles de voluntarios. El 50% de los voluntarios son inyectados con la vacuna experimental y a los restantes se les aplica un placebo sin que ninguno de los dos grupos sepa cual tipo de vacuna le fue aplicada. La primera vacuna de ensayo VIH de un experimento de Fase III fue usada en Estados Unidos en el mes de junio de 1998 y su composición estaba basada en una proteína del virus llamada gp120. Posteriormente, en marzo de 1999 se inició en Tailandia otro experimento de Fase III con esta vacuna. Se trataba de 2.500 voluntarios sanos, la mayor parte consumidores de drogas intravenosas.

Sin descuidar las varias consideraciones éticas que difieren en algunas partes del mundo y las realidades económicas distintas, como la de regiones pobres que no tienen acceso a los medicamentos y tomando en cuenta el hecho de que las personas infectadas con el virus han venido sufriendo distintas formas de discriminación, se tiene mucho cuidado en no causar perjuicios de orden social a los voluntarios que participan en estos experimentos, ya que podrían ser marginados por prestarse a las pruebas de vacunación. El primer resultado de los experimentos es esperado para el mes de septiembre de 2001 y el Dr. José Esparza opina que quizás en unos dos años más puede salir a la luz una vacuna de eficacia relativa. « Si logramos encontrar una vacuna que pueda vencer
al virus en un 50%, habremos dado un paso gigantesco en la lucha contra el SIDA», fueron sus palabras al finalizar la entrevista.

 

Mariana Y. Rojal