![]() |
|
||||||||||||||
Gijón (España), 13 jul (EFE).- El argentino Juan Gasparini y el chileno Rodrigo de Castro fueron galardonados hoy por la Semana Negra de Gijón con el premio "Rodolfo Walsh" a la mejor obra de no ficción sobre un tema criminal por "La delgada línea blanca".
Esta obra denuncia presuntas conexiones entre la familia del ex dictador chileno Augusto Pinochet, el ex presidente argentino Carlos Menem y el procurador general de este país, Nicolás Becerra, con el tráfico internacional de drogas y de armas.
El jurado del premio se mostró unánime a la hora de elegir el libro de estos dos periodistas, cuya segunda edición acaba de aparecer en varios países de Latinoamérica, y está a la espera de que Ediciones B lo publique en España.
Juan Gasparini, presente en la Semana Negra, explicó que el libro es el resultado de una investigación periodística de varios años basada en expedientes de la policía internacional, informes secretos de agencias antidroga, sumarios judiciales y entrevistas personales. La investigación les llevó a la conclusión de que en los años 80 personas cercanas a Menem fueron socios de amigos y familiares de Augusto Pinochet en asuntos relacionados con el narcotráfico.
La aportación fundamental de Gasparini a este trabajo es la entrevista que hizo en mayo de 1998 a Monzer Al Kassar, a quien describe como el mayor traficante de armas y drogas del mundo.
Gasparini, que trabaja como corresponsal en Suiza, expresó su deseo de que jueces y legisladores argentinos reaccionen y se produzcan las iniciativas políticas y judiciales que permitan el esclarecimiento de los hechos, sobre todo tras la detención de Menem por su presunta implicación en un delito de tráfico de armas.
Para Gasparini, "lo más interesante es que en este momento hay un conflicto en la justicia Argentina porque dos fiscales federales, Claudio Navas y Carlos Rívolo, han pedido al juez federal Juan José Galeano que levante el secreto bancario en Suiza de las cuentas de Nicolás Becerra, algo que el juez está bloqueando".
Que el libro sea utilizado como prueba por la Justicia es, a juicio del autor, "una victoria dentro de un proyecto ilegal fracasado, cuya base arranca en 1992 con las detención en España de Al Kassar, el bloqueo de sus cuentas y las conexiones con Argentina y Chile, donde se compraba tierra para producir droga y seguir blanqueando dinero con el tráfico de armas y estupefacientes".
Desde "a vanidad periodística, subrayó Gasparini, la obra ha cumplido el objetivo de los autores, que siguen "soñando con que los legisladores cambien las leyes que permiten el blanqueo de dinero en Argentina y que, con métodos democráticos, se erradique a los corruptos delaparato del Estado".
Las acciones de jueces como el español Baltasar Garzón sirven para "una vez agotadas las justicias de los países y sin un tribunal internacional, aparezcan terceras vías judiciales que, invocando convenciones internacionales, ejercen una sana presión", añadió.