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Un Grito contra la exclusión social

Eduardo Tamayo

Menos conocido pero en la misma línea que las manifestaciones anti-mundialización de Praga, Seattle, Bangkok, Washington y Ginebra, el Grito de los Excluidos y Excluidas movilizó en los meses de septiembre y octubre a 12 millones de personas en la mayor parte de los países de América, incluido Estados Unidos.

 

 

Esta manifestación popular es una iniciativa de movimientos sociales y ecuménicos de las Américas que se propone denunciar todas las situaciones de exclusión social y proponer alternativas.

"Los procesos de liberalización, desregulación y privatización han incremento las desigualdades; hay mayor pobreza y desempleo; se ha degradado la calidad de los servicios públicos; nuestras sociedades son cada vez más violentas e inseguras; las guerras civiles, religiosas y étnicas cobran nuevas y mayores víctimas; se extiende el tráfico de seres humanos, las campañas de "limpieza social" y las redes de prostitución; persiste la inequidad entre los géneros, la violencia y la discriminación hacia las mujeres; en fin, el medio ambiente está siendo gravemente afectado por un modelo basado en el consumismo, la contaminación y el despilfarro", señala una carta pública del Grito entregada el 12 de octubre pasado en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York por una delegación conformada por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, el obispo metodista argentino Federico Pagura, el escritor brasileño Frei Betto, el representante del Movimiento sin Tierra del Brasil Gilmar Mauro, la dirigente indígena ecuatoriana Blanca Chancoso, entre otros.

La globalización favorece a unos pocos países en desmedro de las naciones pobres, expresaron. Prueba de ello es que los siete países que conforman el G7 concentran 18 billones de dólares del Producto Interno Bruto (PIB)
mundial, en tanto que los otros 180 países tienen apenas 7 billones. El Grito denunció que tres ciudadanos norteamericanos más ricos, Bill Gates, Paul Allén y Warren Buffet, poseen juntos una fortuna superior al PIB de las 42 naciones más pobres, en las cuales viven 600 millones de habitantes. Toda esta concentración de riqueza tiene como consecuencia el aumento de la pobreza: En América Latina y el Caribe existen 224 millones de pobres y 90 millones de miserables.

Adolfo Pérez Esquivel manifestó: "no venimos hasta aquí para llorar sino para resistir y reclamar nuestros derechos". Y agregó: "pasamos del terrorismo del Estado (dictaduras) al terrorismo económico, que trae hambre y miseria, la deuda externa es el principal agente de ese terrorismo".

Por su lado el escrito Frei Betto dijo: "llegamos a la Luna, pero no a la justicia social; pusimos telescopios capaces de develar las intimidades del universo, pero no vemos las necesidades y los derechos del prójimo carente; clonamos seres vivos, pero no salvamos de la muerte a niños desnutridos; fotografiamos cuánticamente las partículas sub-atómicas, pero ignoramos las angustias más profundas del corazón humano".

Los orígenes

Bajo objetivos humanistas, éticos y reivindicativos, El Grito de los Excluidos/as nació en Brasil en 1995 por iniciativa de la Conferencia Episcopal y del Movimiento Sin Tierra, la Central de Movimientos Populares, la Central Unica de Trabajadores, el Consejo Nacional de las Iglesias Cristinas y la Coordinadora Ecuménica de Servicios, entre otros. Esta manifestación se cumplió ­y se cumple- todos los 7 de septiembre, día de la independencia nacional, fecha en la que miles de brasileños/as salen a las calles para llamar la atención sobre los problemas de la falta de empleo, la
concentración de la tierra, la situación carcelaria, los problemas de la educación, el hambre y la deuda externa.

En el transcurso de 1999 el Grito traspasó las fronteras del Brasil y se extendió a América Latina, logrando la adhesión de campesinos, desempleados, trabajadores del campo y de la ciudad, jóvenes y estudiantes, mujeres, indígenas, afroamericanos, creyentes religiosos, ecologistas, luchadores por los derechos humanos de 14 países. El este año se fijó el 12 de octubre, fecha del llamado "descubrimiento de América", como el día de la protesta general bajo el lema: "Por Trabajo, Justicia y Vida".

Las últimas acciones

En este año 2000, esta campaña ha dado saltos cualitativos y cuantitativos. En primer lugar, ha dejado de ser una manifestación puntual para convertirse en una movilización permanente que arrancó en los primeros días de septiembre y se extendió hasta la tercera semana de octubre. En este lapso se ensayaron las más variadas formas de acción que incluyeron jornadas de reflexión y reuniones preparatorias, consultas ciudadanas, marchas, ruedas de prensa, manifestaciones, celebraciones religiosas, vigilias en consulados y embajadas, y festivales artísticos.

En segundo lugar, el Grito se trazó una estrategia de convergencia con otros procesos y movimientos que apunta al mismo camino, esto es con la Marcha Mundial de las Mujeres contra la violencia y la pobreza, el Jubileo 2000 y la Coalición Nacional por la Dignidad y la Amnistía de Estados Unidos, entidad que lucha por la regularización de los inmigrantes indocumentados y la reunificación inmediata con sus familias

El Grito, con esta oportunidad, llamó la atención sobre el Plan Colombia que refuerza la intervención de Estados Unidos en América Latina, y denunció la presión de las transnacionales para producir y comercializar alimentos transgénicos. Además expuso sus reivindicaciones básicas: reforma agraria, cambios en las políticas económicas, para eliminar el desempleo y la exclusión; demarcación y protección de las tierras indígenas; respeto al medio ambiente; fin de la dependencia económica y cultural de los pueblos; anulación de las deudas externas; y acceso de toda la población a los derechos fundamentales: tierra, trabajo, vivienda digna, educación y salud.

Particular importancia tuvo el Grito en Brasil, Bolivia, Guatemala, Estados Unidos, México y Ecuador

En Brasil, el Grito, a principios de septiembre, puso en las calles a un millón trescientas mil personas y se articuló a un plebiscito nacional sobre la deuda externa en el que votaron cerca de 6 millones de personas. Estas dos acciones no pudieron ser ignoradas por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso que intentó, con ayuda de un sector de la prensa, de descalificar las iniciativas. Con estas acciones se lograron dos objetivos: Cuestionar la política de exclusión del presidente Cardoso y poner sobre la mesa de discusión el problema del endeudamiento externo.

El 17 de septiembre, día de la independencia en México, hubo 90 actos en 20 estados del país. "En estos 190 años ­de independencia- el contexto nacional ha cambiado, pero millones de mexicanos y mexicanas seguimos siendo excluidos de una vida plena, diga y justa", reza un manifiesto del Grito mexicano.

En este mismo mes, el Grito de Bolivia se unió a las movilizaciones de maestros y estudiantes, campesinos cocaleros y la coordinadora del agua de Cochabamba que lucha contra la privatización del este vital elemento y denunció la violenta represión del gobierno de Hugo Bánzer que dejó el saldo de 6 muertos y decenas de heridos. El 12 de octubre, las acciones culminaron en La Paz, con una marcha conjunta con las organizaciones participantes en la Marcha Mundial de las Mujeres y otras que protestaron ante la Embajada de Estados Unidos por su política anti-drogas.

En el centro de la ciudad de Bogotá, Colombia, el Grito de los Excluidos compartió una comida de quinua y papa orgánica con los vendedores ambulantes, desempleados, artistas, niños, indigentes, ecologistas, mujeres y abrieron un espacio de comunicación. En este espacio se denunció el fracaso de la política represiva anti-drogas del gobierno de Andrés Pastrana que "sirve para mantener altísimos rendimientos de un mercado prohibido, la destrucción de la región amazónica y los terribles sufrimientos humanos que produce un sistema que incita a las prácticas adictivas y ataca el eslabón campesino que no alcanza a percibir ni el 1% del dinero que genera este negocio, mientras deja impune a los grandes capitales que se lucran día a día con el tráfico de cocaína en Nueva York, Madrid, Frankfurt o Londres".

En Quito Ecuador, el 8 de octubre, varios sectores sociales un "Encuentro por la Resistencia y la Esperanza", en donde se abordaron temas como el Plan Colombia, que refuerza la intervención de Estados Unidos en América Latina, la deuda externa y el modelo neoliberal. El 12 de octubre, las protestas continuaron frente a la Embajada de Estados Unidos en Quito y en otras ciudades

En Guatemala, la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina, CONIC, y el Foro del Pueblo Maya organizaron una marcha el 12 de octubre en la que expresaron que en "nuestro país se encamine hacia el desarrollo y la democracia mientras continúa la concentración de grandes extensiones de tierras fértiles en pocas manos".

 

 

etamayo@sudnordnews.org