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Comisión de Derechos Humanos :
| Ginebra, marzo.- La Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Mary Robinson, urgió a los Estados, este 26 de marzo en la Comisión de Derechos Humanos, a dejar atrás el fenómeno de la intolerancia religiosa y optar por el respeto y la política de prevención, ya que en el mundo "hay lugar para cada cultura, raza, idioma y punto de vista. | En el mismo sentido se pronunció
el sudafricano Premio Nobel de la Paz, arzobispo Desmond Tutu,
quien en su intervención ante la Comisión afirmó que: "las más espeluznantes atrocidades se han cometido y siguen cometiéndose en nombre de la religión a pesar de lo obvio: no hay ni raza ni religión superior o inferior a otra. La religión "no implica el monopolio de un Dios, de la bondad, virtud o de la verdad, por lo que reclamó "perdonar para ir hacia el futuro de la reconciliación y la tolerancia. |
La realidad (mostrada por la tragedia en los territorios ocupados
de Palestina, la destrucción de las estatuas de Buda por
los talibanes en Afganistán, por las décadas de
guerra religiosa en Irlanda, por el nacionalismo exacerbado y
por la exclusión de los pueblos indígenas en todo
el mundo) confirma sin embargo que la "reconciliación
como base para el destino del tercer milenio aún es distante
y que ante el fenómeno creciente de intolerancia religiosa
y otras formas conexas "la alternativa es que la Conferencia
contra el Racismo incluya la responsabilidad gubernamental de
respetar las identidades nacionales y religiosas porque cada individuo
o comunidad tiene el derecho de escoger su propio estilo de vida".
¿Seguirá la comunidad internacional apoyando la
tolerancia únicamente en algunos lugares o se hará
efectiva para todos? -preguntó la representante de Egipto.
El debate especial de la Comisión concluyó enfatizando sobre la necesidad de que la conferencia de Durban contra el racismo reconozca el largo sufrimiento de los pueblos indígenas; exhortó además a que se adopte prontamente el proyecto de Declaración de los Derechos de los Pueblos indios, que el Foro Permanente para los Pueblos Indígenas en la ONU sea activado y dotado de recursos financieros apropiados para su trabajo y que se lance la convocatoria a una Conferencia sobre el tema indígena antes del 2004, año en que termina la tercera década de la ONU sobre los pueblos indígenas.
La voz de los indígenas se escuchó por intermedio
del único senador indígena en el Parlamento de Australia,
Aden Ridgeway, quien abogó por el
traspaso de la toma de decisiones a los indígenas. Refiriéndose
a su país, habló de una generalidad: los gobiernos
se muestran bondadosos para asumir la retórica de la reconciliación
siempre y cuando no incluya compartir los recursos y el poder
político del país, admitir la autodeterminación
de los pueblos
indígenas y respetar sus derechos culturales, incluyendo
la propiedad intelectual de sus recursos naturales y científicos.
El Mufti de Marsella, Sheikh Sahib Ben Sheikh, afirmó que el Islam no es una ley sino una religión y los crímenes que se cometen en su nombre son inaceptables.
La Alta Comisionada Mary Robinson, resaltó en su participación, que desafortunadamente la política de la prevención de la intolerancia no ha enraizado en los planes gubernamentales a pesar de que es reconocida como la estrategia clave para cimentar la tolerancia y el respeto; abogó por "un sistema educativo más intenso que permita comprender los valores culturales, la religión, las razas y la diversidad étnica".
El arzobispo Tutu se refirió a la intolerancia mediante dos ejemplos: no puede haber un equipo de fútbol si todos los jugadores son goleros, de la misma forma que no puede haber orquesta si todos los músicos tocan el mismo instrumento. Así como no hay una religión superior a otra, tampoco hay una raza superior a otra, concluyó.
Kyra Núñez