TURISMO - DESCUBRIENDO ECUADOR - Yolanda de Rojal

TURISMO - DESCUBRIENDO ECUADOR (2) - Pintores - Yolanda de Rojal
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Especial desde Ginebra

UN ARREPENTIDO IRANÍ DESESTABILIZA ARGENTINA Y SUIZA

La historia estalló en México el 22 de mayo de 2000. En dependencias de un tribunal del DF al abrigo de la curiosidad periodística, una audiencia secreta tuvo lugar entre Abolghasem Mesbahi, un ex-agente de inteligencia iraní refugiado en Alemania, y el juez argentino Juan José Galeano. Lo que allí se reveló sacudió al mundo entero. Una cuenta bancaria en Ginebra con fondos que alcanzaron los 200 millones de dólares, cuyos titulares serían altos dignatarios del régimen integrista de los “mollahs” iranies, constituyó la fuente de financiamiento de numerosos asesinatos contra opositores iranies durante las décadas del 80 y 90 en Europa, cuenta desde la que además se pagaron 10 millones de dólares al ex-presidente argentino, Carlos Menem, para que frenara las investigaciones por los atentados antisraelies en Buenos Aires, cometidos en 1992 y 1994, que causaron decenas de muertos y centenas de heridos. Según destilan los expedientes judiciales en Ginebra y Buenos Aires las verificaciones para contrastar las declaraciones del “testigo C”, como denominan a Mesbahi los magistrados que se ocupan del caso, se han enredado de tal manera que los dos países concernidos no consiguen ponerse de acuerdo como explorar si la denuncia se compadece con la verdad, un escándalo planetario en la globalizada lucha contra el terrorismo internacional. Documentos oficiales alemanes y suizos que recogen sus confesiones trazan una cinematográfica biografía de Abolghasem Mesbahi.

Nacido el 17 de diciembre de 1957 en Teheran, Abolghasem Mesbahi estudió teología en la celebre universidad de Quom. En febrero de 1979, a punto de convertirse en imam, lo pescó la revolución islámica liderada por el ayatolla Jomeini, quien lo designó jefe del campo de detención de Dschamschidieh, cerca de Teheran, reservado para los responsables militares de la dictadura depuesta del Sha Reza Palavi. Pero aquella función fue temporaria. En agosto de 1979, Mesbahi es nombrado número dos de la embajada en París, a cargo de las tareas de inteligencia. Expulsado de Francia en 1984 por su labor de espionaje, retorna pocas semanas después a Alemania en sus nuevas funciones de coordinador de los servicios secretos en Europa Occidental, bajo el paraguas del primer ministro, Hussein Musawi. Para dotarse de una cobertura e infiltrar a los sectores de la oposición a la dictadura, Mesbahi se inscribe en la Universidad de Ginebra para hacer un doctorado en ciencias políticas con el renombrado profesor Jean Ziegler, actual relator especial de la ONU para la alimentación. En virtud de lo ocurrido en Francia y del tenor de sus actividades, en uno de sus pasajes por el aeropuerto de Ginebra a principio de 1987 es interrogado por Leon Jobé, oficial de policía, con quien forja un acuerdo: a cambio que lo dejen circular libremente, promete por escrito que no emprendería actos terroristas en Suiza.

LA VEVAK

Entre septiembre y octobre de 1985, la cúpula de los mollah había convocado a unos 40 de sus dirigentes para poner en marcha la VEVAK, equivalente de la CIA en Iran. Mesbahi participa de la comisión de fundación y se enrola en una de las dos corrientes que se disputan el control, la que plantea limitar las diligencias a la colecta y análisis de información. Sin embargo, sus adversarios vinculados a los Pasdaran (guardianes de la Revolución) imponen una estrategia que abarca también la ejecución de opositores en el exterior y perpetrar atentados, ubicando en la jefatura a Ali Fallahijan, quien con el tiempo se convertirá en Ministro de los Servicios de Información y Asuntos de Seguridad, famoso a raíz los pedidos de captura internacional lanzados en su contra desde Alemania y Argentina por haber presuntamente ordenado las dos operaciones de castigo más espectaculares del régimen: liquidar en Berlín a la conducción de los independentistas kurdos de Iran, el 17 de septiembre de 1992, y aniquilar la Asociación de Mutuales Israelitas Argentinas (AMIA), el 18 de julio de 1994 (86 muertos y 120 heridos).


Mesbahi cuenta que abandona la VEVAK en febrero de 1986 y consigue un puesto en el ministerio de relaciones exteriores, de donde en marzo de 1987 lo rescata el presidente del parlamento, Hashemi Rafsanjani, quien lo mandata como negociador con Alemania, Francia y Estados Unidos para la liberación de rehenes en el Líbano, secuestros instigados por Iran y realizados por el Hezbolla. La mayoría de las tratativas se llevan a cabo desde Ginebra, con la anuencia del policía Jobé y el consentimiento de Rafsanjani. Pretende que sus interlocutores no eran otros que Mitterrand y Chirac en Francia, Bush (padre) Reagan y Carter en Estados Unidos, Vogel, Koshnik y Eppler en Alemania. Uno de los hoteles que mas usaba para pernoctar en sus desplazamientos y en el que celebraba encuentros fue el Hotel du Rhône de Ginebra, y la cuenta para pagar sus gastos e informantes era la misma de la que habría cobrado Menem.

Inesperadamente los vientos cambian para Mesbahi en noviembre de 1988. Relata que lo detienen cuando vuelve de una misión ante el ex-presidente James Carter, de quien trae dos cartas, una para Jomeini y otra para Rafsanjani. Dice que es acusado de traición sin proceso judicial alguno. Lo encarcelan 120 días y luego lo asignan a residencia con su familia, mujer e hijos. Le conceden la liberación el 20 de marzo de 1989 y puede volcarse a la actividad privada y a la enseñanza en la Universidad de Teheran. El VEVAK lo controla y le impide retornar a funciones oficiales, tolerando no obstante que siga frecuentando algunos de sus conocidos del aparato del Estado. En febrero de 1996, repentinamente, uno de ellos le avisa que, “¡admitió tu ejecución!”. ¿Quien?, pregunta. Respuesta: Ali Khamenei, entonces jefe del “Comité para asuntos especiales” que aprueba los asesinatos en el extranjero, poco más tarde “guía supremo de la Revolución”, sucesor de Jomeini. El 6 de abril de 1996 es la fecha que Mesbahi escapa por la frontera con Pakistan. Tarda 12 dias en llegar a la ciudad de Koweite, de donde telefonea a su contacto de Ginebra, Leon Jobé, para darle una noticia preocupante: hay una mujer topo en la policía que trabaja para Iran. El 22 de abril siguiente llama a un conocido en Alemania que lo conecta con el ex-presidente de Iran, Abol Hassan Bani Sadr, exilado en París tras haber sido apartado por un “putch” interno digitado por Jomeini en 1981, quien le consigue que lo acojan como refugiado en Alemania.

LOS RASGOS DE TANSU CILLER

Ante la fiscalía de Karlsruhe, en Alemania, Mesbahi efectua dos declaraciones en septiembre y diciembre de 1996, cuyo contenido es trasmitido a las autoridades judiciales helvéticas. Detalla que por dos vías distintas, un antiguo colega en sus aventuras de Francia, Mahmoud Rajabi, y Said Emani, un compañero de viajes en misiones a Suiza, supo y vio una foto correspondiente a una mujer policía de Ginebra, que colaboraba con Iran, la cual habría aportado indicios que permitieron el asesinato en Ginebra, de Kazem Radjavi, un profesor universitario irani, opositor a la dictadura integrista, abatido el 24 de abril de 1990. El “testigo C” anticipó que el retrato de la informante se asemejaba al de la ministra de relaciones exteriores turca, Tansu Ciller, y cuando le mostraron varias instantaneas de mujeres que podrían ser la verdadera topo no dudo en identificar una de Françoise Spindler, oficial de policía en Ginebra, secretaria y amante del jefe de la policía local en aquella fecha, Jean Robert Warynsky.

Alertada Carla del Ponte en febrero de 1997, para esa fecha Procuradora General de Suiza antes de pasar a cumplir similares funciones ante el Tribunal para la ex-Yugoslavia y Ruanda, se puso a indagar. Descubrió que en 1994, afectada a las oficinas de seguridad del aeropuerto de Ginebra, Françoise Spindler asumió el caso de un candidato al asilo en Suiza de origen iraní, Fereidoun Ilkhan Bakhtiari, con quien terminó contrayendo matrimonio. Inmediatamente las escuchas telefónicas pusieron de manifiesto que la intersada había adelantado su demisión a la policía para septiembre de 1997, con el plan de ir a instalarse con su marido a Iran, a donde habían ido de visita en 1996. Detenida con su esposo en junio de 1997 durante dos días, finalmente se le propuso que se quedara en Ginebra, lo que ella aceptó retirando su propuesta de renuncia. En el año 2000 le dictaron una falta de mérito a pesar que la justicia no abandono la convicción que lo relatado por el “testigo C” fue cierto y existió un “topo” en Ginebra que trabajó para los servicios iranies. Hoy ella continua en la policía, donde ha sido promocionada. En cambio, León Jobé, fue separado de la institución.

EL RESTAURANTE MYKONOS

La operación que acabó con Kazem Radjavi el 24 de abril de 1990, en las afueras de Ginebra, fue llevada a cabo por un equipo de la VEVAK, cuyos integrantes fueron identificados por la justicia suiza, quienes lograron huir munidos con pasaportes iranies falsos. El “testigo C” contribuyó con sus declaraciones completando el currículo de varios homicidas y añadiendo que la decisión de eliminar a Radjavi había sido tomada por Rafsandjani cuando asumiera la presidencia de la República, quien delegara su ejecución en Ali Fallahijan, su ministro de información y seguridad.

La misma cadena de mando decidió despachar a la dirección del Partido Democratico del Kurdistan de Iran, invitada a una reunión de la Internacional Socialista en Berlin, del 14 al 18 de septiembre de 1992. El escarmiento fue anunciado pocos días antes en la televisión iraní por Ali Fallahijan en un sulfuroso discurso. A las 22,50 horas de aquel 17 de septiembre, fueron muertos a balazos en el restaurante Mykonos de Berlin los kurdos iranies Sadegh Charafkandi, Fattah Abdoli, Homayoun Ardalan y Mahamadpour Dehkordi, dejando herido a Tabib Ghaffari, administrador del restaurante. Las impresiones digitales en una de las armas abandonadas en el lugar del crímen permitieron identificar y detener a uno de los autores, el libanes Abbas Rhayel, abriendo la pista para capturar a otro libanes, Youssef Amin, cuyas confesiones condujeron a la arrestación del irani Kazem Darabi. El juicio tuvo sentencia definitiva el 10 de abril de 1997. Concluyó con la identificación del resto del grupo, pronunciando duras condenas. El “testigo C” fue una pieza clave para coronar la reconstrucción de los bárbaros acontecimientos. La culpabilidad de Ali Fallahijan, establecida por el tribunal como quien teledirigió la operación desde Teheran, significó la primera sanción penal por hechos de sangre en Occidente tomada contra el Estado de Iran.

LA TRAMA SUIZA

El 6 de diciembre de 2001, el juez argentino Juan José Galeano trasmite una comisión rogatoria a su homologa de Ginebra Christine Junod, pidiendole corrobore las declaraciones proporcionadas por el “testigo C” en México. Solicita se lo haga venir de Alemania para que señale en Ginebra el banco donde se encontraría la cuenta que habría pagado los abominables 10 millones de dólares a Menem, cuenta con la que además se financiaba el terrorismo irani en Europa, esto es 450 operaciones terroristas desde la instalación del fanatismo religioso en los poderes del Estado en Iran. Mesbahi había entre tanto especificado en dos declaraciones posteriores ante el mismo Galeano en Alemania, que dicho banco se encuentra a unos 200 metros del Hotel du Rhône de Ginebra y que la palabra “Luxemburgo” figuraba en la fachada del establecimiento, manifestando su predisposición a localizarlo si las autoridades judiciales lo convocaban a Ginebra. Varios exhortos posteriores de Galeano a Junod, amen de la visita a Berna de uno de los fiscales del sumario, Eamon Mullen, aportaron mayores detalles: el banco en cuestión sería el “Degroof-Luxemburgo”, cuyo domicilio se encuentra en el radio de los 200 metros en torno al Hotel du Rhône indicado por el “testigo C”. Según Folco Galli, portavoz del ministerio suizo de justicia, en vez de hacer venir Mesbahi a Ginebra la juez Junod optó por hacerlo interrogar en Alemania por policias suizos a fin que localice exactamente el banco. El 28 de mayo pasado, Claude Roessli, vocero del banco, negó que en su establecimiento hayan existido cuentas de personalidades iranianas y de Carlos Menem, agregando que la juez Junod nunca tomó contacto con ellos.

Esta magistrada es el tercer juez que se hace cargo del explosivo expediente. Con 13 años de carrera, casada con un jerarca de la policía local, es competente para esclarecer a imputación contra Carlos Menem lanzada por Mesbahi. También para determinar que hacer con una cuenta bancaria del ex-presidente argentino en la UBS de Ginebra, y otra de Ramón Hernández, secretario privado de aquel, en el Banco del Gotardo de Zurich, con 6 millones de dólares de saldo entre las dos, denunciadas por los propios bancos en julio de 2001, obligados a comunicar al ministerio de justicia las cuentas sospechosas por la ley contra el lavado de dinero imperante en Suiza desde 1998. El juez Galeano, por los hechos relativos a las eventuales responsabilidades de Menem en el atentado contra la AMIA, y el juez Norberto Oyarbide, asimismo de Buenos Aires, quien lleva un sumario por el presunto enriquecimiento ilícito del ex-presidente, han pedido la notificación de esas cuentas. El 28 de octubre de 2202 Junod hizo saber, vía Folco Galli, que admitía cooperar con la Argentina y examinar si había elementos probatorios para entregar a sus homólogos de Buenos Aires pero “exclusivamente” por las supuestas conexiones de Carlos Menem y su secretario privado con el atentado de la AMIA, dejando de lado enviar hipotéticas pruebas que pudieran encontrarse por los delitos de corrupción que atañen a Menem. El desencuentro entre los jueces argentinos y la colega de Ginebra es evidente. Las alegaciones del “testigo C” continuan envenenando las crónicas de esta verdadera película de espionaje por entregas. El misterio perdura en la espesura del trafico judicial que se triangula entre Alemania, Suiza y Argentina Próximo capitulo, tal vez el 7 de julio venidero, si se lleva a cabo la comparecencia de Abolghasem Mesbahi en Buenos Aires. Esta citado por el tribunal que juzga las complicidades locales del terrible atentado contra la AMIA.

Juan Gasparini