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De Pudong a Pudong |
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Desarrollo
Los académicos que teorizan sobre la riqueza de las naciones y los tecnócratas que se especializan en elaborar proyectos para elevar los niveles de vida, admiten que pueden caer en el error diseñando modelos de desarrollo económico, pero jamás dudan sobre la posibilidad misma del desarrollo. Para ellos, pensar la imposibilidad del desarrollo es pensar lo impensable.
El desarrollo económico
ha sido uno de los grandes mitos del siglo XX. Se origina en la
ideología del progreso material de nuestra
civilización occidental y se nutre constantemente de un
optimismo epistemológico que hacer creer que todos los
problemas que se oponen al progreso material de las naciones se
pueden resolver con la ciencia económica.
Economistas, tecnócratas y políticos han estado convencidos que solo es necesario aplicar la teoría y el modelo económico correcto y los países pobres comienzan a crear riqueza hasta convertirse en sociedades con altos niveles de vida como las que tienen hoy solo 24 democracias capitalistas industrializadas. Siguiendo esta creencia, mas de 100 países han ensayado teorías y modelos por más de medio siglo, pero el desarrollo se ha mostrado tan elusivo como El Dorado.
En los últimos 40 años se han hecho numerosos vaticinios de desarrollo nacional. En la década de los sesenta se daba como un hecho que el Brasil saldría de la pobreza y seria una de las futuras potencias mundiales. Luego, se dijo lo mismo de la India. Finalmente, estuvieron de moda los países emergentes asiáticos y México. Después de las sucesivas crisis financieras, hoy sola queda la esperanza de la China, un país con 1.200 millones de habitantes, con graves problemas ecológicos y donde menos de 300 millones tienen ingresos para ser consumidores de la economía global.
Lo cierto es que a comienzos
del siglo XXI, existen mas de 100 países que no se han
desarrollado y tan solo 3 Newly Industrialized
Countries (NICS): dos pequeños países, Corea del
Sur y Taiwán y una ciudad-estado, Singapur, que constituyen
menos del 2% de la población de lo que se ha llamado el
mundo en desarrollo.
Los NICs como Corea del Sur, Taiwán, Singapur son los únicos casos, a pesar de la crisis financiera de 1997, en donde ha habido una replica del desarrollo de las potencias industrializadas capitalistas. Es decir, se ha logrado salir de la agricultura hacia una sociedad industrial con servicios avanzados, venciendo la pobreza generalizada y elevando los niveles de vida hasta crear una mayoritaria clase media. A de pesar este logro, estos NICs no tiene todavía los altos ingresos, ni el desarrollo científico-cultural y menos aun la institucionalidad democrática de Estados Unidos y Europa.
A parte de estas excepciones, la gran mayoría de los mal llamados países en desarrollo, no están en ningún proceso de desarrollo. Su producción no se ha modernizado sustancialmente, siguen produciendo materias primas y manufacturas sin gran intensidad tecnológica. Los 4,800 millones de habitantes de estos países están muy lejos de convertirse en una gran clase media global. Cerca de 1,300 millones viven con menos de un dólar diario, incapaces de comprar alimentos y otros 3000 millones viven con dos dólares diarios, incapaces de cubrir sus necesidades básicas de salud, educación y vivienda. En más de 100 de estos países mal llamados en desarrollo, el ingreso per-capita es igual o menos al que tenían hace veinte años.
Darwinismo Global e Inviabilidad Económica Nacional
Hoy la revolución tecnológica
impulsada por una competencia global funciona como la selección
natural, descartando miles de personas no capacitadas y toneladas
de materias primas en el preciso momento en que se produce una
explosión demográfica urbana en los países
pobres. Es mas, esta selección por el mercado y la tecnología,
comienza también a descartar con
bajos precios, las manufacturas con poca intensidad tecnológica,
producidas con abundante mano de obra y que son el primer escalón
de industrialización de estos países.
A fines de siglo, la cantidad de materia prima por unidad de producción industrial es la 2/5 parte de la empleada en 1930. Hace cuarenta años había un obrero por cuatro personas empleadas, ahora hay uno por cada siete. Mientras esto pasa, la población urbana de los países subdesarrollados crece explosivamente y casi se duplicará en el año 2020. Para el inicio del próximo siglo, se necesitaran un billón de nuevos empleos, pero crearlos será muy difícil con las nuevas tecnologías que desproletarizan. Hoy la revolución tecnológica ha entrado en rumbo de colisión con la explosión demográfica.
La rápida e indiscriminada
liberalización de las economías pobres con las políticas
del Banco Mundial y el FMI, no ha hecho sino empeorar la situación,
porque al conectar estas economías con la economía
global, hicieron que los países produjeran de acuerdo a
las ventajas comparativas que ya tenían en el mercado mundial.
Las economías subdesarrolladas reprodujeron entonces lo
que ya existía, es decir, exportación primaria y
poco transformada que tienen baja demanda y recibieron a cambio
volátiles inversiones especulativas del casino financiero
global que no fueron destinadas a modernizar la producción.
A este tipo de economías inviables
los gurús del desarrollo osaron llamarlas emergentes
La verdad es que las políticas
del Banco Mundial y del FMI, a pesar del alto costo social, no
hicieron emerger nada, solo consolidaron
un patrón de exportación que es hoy el menos competitivo
en la economía global. Condenado a exportar materias primas
y productos de baja intensidad tecnológica, con precios
cada vez menos remunerativos y a importar cada vez más
manufacturas y servicios con mayor contenido tecnológico
y más altos precios, situación que obliga a endeudarse
constantemente. En consecuencia, la gran mayoría de los
países subdesarrollados en vez de irse convirtiendo en
NICs (newly industrialized countries)se están convirtiendo
en Economías Nacionales Inviables (ENIs).
Entidades Caóticas Ingobernables
La inviabilidad de muchas economías, unida al crecimiento alto de una población que se urbaniza, está aumentando la exclusión social y la inestabilidad socio-política. Hoy existen más de 23 conflictos domésticos y cerca de 50 grupos armados en las regiones pobres del planeta.
En todos los países que
sufren hoy violencia, la renta per-capita promedio durante 35
años (1960-1995) estuvo por debajo del 3%, que es el crecimiento
mínimo para salir de la pobreza. Por ejemplo, en Argelia,
en tres décadas el promedio de crecimiento de la renta
per-capita fue de 0,5%; en Angola 0,2%; en Somalia 0,1%; en la
República Democrática del Congo 0,2%; en Sierra
Leona 1%; en Sudan 0,1%; en México 1,8%; en Colombia 2%;
en el Perú 0,2%. También sucedió lo mismo
con Liberia, Congo, Ruanda,
Burundi, India, Filipinas, Sri Lanka, Myanmar, Yemen, Tayikistán
y otros países más.
Las actuales luchas armadas en el mundo subdesarrollado tienen en común ser verdaderos conflictos de depredación nacional donde el respeto a los más elementales principios de humanidad se pierden y donde la guerra civil se confunde con criminalidad. En muchos países estos conflictos se estabilizan en situaciones de violencia intermitente, en continuas treguas y nuevos rebrotes de la lucha, donde los grupos rebeldes comparten el monopolio de la violencia que antes pertenecía exclusivamente a gobiernos corruptos. Cuando esto sucede el Estado Nación subdesarrollado implosiona y se convierte en una Entidad Caótica Ingobernable (ECI).
Las ECIs se caracterizan por el colapso del control gubernamental sobre gran parte del territorio y la población. Sectores de la economía, provincias, regiones caen bajo el control de señores de la guerra, narcotraficantes, mafias o una mezcla de todo ello. La legalidad, el orden público y la incipiente sociedad civil desaparece. La población se vuelve ciudadana de la Cruz Roja, de Caritas, de Médicos sin Fronteras y del sistema humanitario de Naciones Unidas. Hoy se puede percibir esta situación en Afganistán, Somalia, Sierra Leona, Liberia, Tayikistán, Camboya, Ruanda, Burundi, Kosovo, Bosnia, Tchechenia, Haití, Albania, Congo.
El Desequilibrio Físico-Social
En el futuro, la desintegración de muchos países subdesarrollados podrá también ser el resultado del desequilibrio físico-social que se está creando en ellos, como consecuencia de una menor disponibilidad de agua, alimentos y energía frente a un crecimiento explosivo de la población urbana.
Dentro de 20 años, la
población de los países subdesarrollados alcanzará
6,600 millones y será mayormente urbana. Salvo que exista
una caída brutal de la natalidad, la migración hacia
las ciudades y un aumento, sin precedentes de la disponibilidad
de agua, alimentos y energía, gran parte de la población
del planeta vivirá, dentro de un peligroso desequilibrio
físico-social. Es decir, en ciudades y megalópolis
caóticas sin suficiente agua y con alimentos y energía
caros para los ingresos que tiene la mayoría de la población.
Las ciudades y megalópolis pobres podrán entonces
convertirse en verdaderos infiernos humanos y bombas ecológicas
que afectaran la estabilidad socio-política y la ecología
planetaria.
El desequilibrio físico-social
entre los recursos vitales y una gran población urbana
pobre es análogo a la inestabilidad de las capas
tectónicas terrestres. Es decir, se sabe que algún
día se va a producir un terremoto, pero nadie puede predecir
con exactitud cuando ocurrirá y aún menos si la
violencia vendrá disfrazada de ideología, religión,
etnicidad o simplemente será una mezcla de anarquía
y delincuencia común.
Al entrar al tercer milenio,
un numero creciente de países con bajos ingresos están
erigidos sobre enormes fallas sísmicas formadas por el
desequilibrio físico-social. Casi toda el Africa, la mayoría
de los países de América Central, los más
grandes países andinos, Perú y Bolivia, y sobre
todo la China, India, Pakistán, Bangladesh, donde se concentraran
las más grandes poblaciones urbanas del planeta, comienzan
hoy a combinar los más bajos consumos per-capita de agua,
energía y alimentos con un alto crecimiento demográfico
urbano. Si esta situación no cambia, aumentarán
las tensiones socio- políticas y podrá estallar
o recrudecer luchas de
depredación nacional y también nuevas ECIs
La búsqueda de El Dorado
Salir de la trampa de la producción primaria y poco transformada, logrando inversiones para incrementar el contenido tecnológico de la producción y de las exportaciones, es un asunto que no depende mas de las políticas nacionales de los países pobres porque el capital nacional es insuficiente y los recursos científicos y tecnológicos domésticos son casi inexistentes. Se necesitaría que el especulativo capital global se transformara en una masa critica de inversiones privadas extranjeras productivas, de al menos 300 billones de dólares anuales. Esta masa critica de capital productivo nunca ha llegado y luego de las catástrofes financieras en los llamados países emergentes, las posibilidades de estas inversiones son totalmente improbables.
Inclusive, en el hipotético
caso que esta masa critica de inversión productiva transnacional
llegara al mundo subdesarrollado, este proceso industrial emplearía
modernas tecnologías, poco intensivas en mano de obra,
que difícilmente podrían dar empleo a los casi 30
millones de hombres y mujeres poco capacitados que buscan empleo
en las ciudades del Africa, Asia y la América Latina. Además
si los países subdesarrollados se industrializan reproduciendo
los patrones de consumo del modelo norteamericano (paradigma global)
el costo ecológico seria catastrófico. La biosfera
planetaria podría ser consumida por 4,800 millones de tarjetas
de
crédito. Para muestra están los países del
Asia-Pacifico que fueron los países que recibieron la mayor
parte de las inversiones productivas en el mundo subdesarrollado
entre 1970-90. Estos países producirán, ellos solos,
en el año 2020 la tercera parte de todos las emisiones
mundiales de gases hacia la atmósfera.
Hace algunos años colapsaron los modelos de desarrollo estatistas y comunistas. Hoy se está desvirtuando el modelo global neoliberal. El casino financiero ha llevado a la bancarrota inclusive a las llamadas economías emergentes y el uso de las modernas tecnologías está haciendo cada vez más difícil crear empleo frente a la explosión urbana en el mundo subdesarrollado.
Desde la revolución industrial, han proliferado más de 140 Estados Naciones, en América Latina, Asia y Africa. La mayoría son todavía, después de un siglo o muchos decenios de independencia, proyectos nacionales no completos, que no se desarrollan, es decir, cuasi Estados Naciones. La historia está demostrando que los países nacen con fuerte probabilidades de no desarrollarse. Una suerte de ley histórica perversa ha hecho proliferar constantemente el nacimiento de criaturas estatales poco viables, hijas de la autodeterminación pero no del progreso científico y económico. No será extraño entonces, observar en el siglo XXI, como muchos de estos Leviatanes abortados, colapsan en profundas crisis económicas, se recuperan para continuar estabilizados en el no-desarrollo o terminan por implosionar en la violencia.
La agenda sobre la riqueza de
las naciones va tener que ser reemplazada por la supervivencia
de las naciones. Para evitar que su
desequilibrio físico-social aumente y estallen turbulencias
socio-políticas que pueden llevarlos a la desintegración,
muchos países con producción primaria y explosivo
crecimiento urbano, no tendrán otra opción que implantar
una política de supervivencia nacional, centrada en la
búsqueda de la seguridad hídrica, alimentaria, energética
y la estabilización de la población.
Siempre se había creído que el proceso de desarrollo
era consustancial al Estado Nación, la experiencia nos
indica lo contrario y
nos invita a pensar lo impensable. Una gran mayoría de
los países mal llamados "en desarrollo" no están
en vías de ser Newly Industrialized Countries (NICs) sino
en vías de ser Economías Nacionales Inviables (ENIs)
y hasta en peligro de implosionar como Entidades Caóticas
Ingobernables (ECIs. La historia no ha terminado, recién
comienza.