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Por Mary Simón, Ginebra
| La Organización Internacional del Trabajo ha avanzado sus previsiones para 2003 en América Latina, donde aproximadamente un 10 % de la población económicamente activa se encuentra desempleada. Esto significa qaue uno de uno de cada diez trabajadores latinoamericanos está sin empleo. | En 2002, OIT había recensado un total de 180 millones de desempleados en todo el mundo. Tan sólo en ese año, 20 millones de personas engrosaron las filas de los desempleados. |
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Según la OIT, América Latina, es una de las más afectadas por la desaceleración de la actividad económica mundial desde 2001. Las tendencias para Latinoaméricana y el Caribe, descritas por la avanzadas por la OIT , son poco optimistas. En conjunto, se vislumbra un panorama sombrío, donde el trabajo informal y la pobreza en el empleo continuarán aumentado a corto plazo. El especialista mexicano Roger Rodríguez Ríos, de la Organización Internacional del Trabajo, asegura que el porcentaje de desempleados ha rebasado cualquier referencia anterior, y es particularmente acentuado en ciertos países como Argentina, donde la tasa del desempleo ha superado el 20%, la mayor desde la Segunda Guerra Mundial, con repercusiones inmediatas en los países vecinos. En la entrevista concedida a Sudnordnews, Rodríguez Ríos estimó que hay factores esenciales que provocan esta situación, en particular los factores geográficos, que la convierten en una región altamente vinculada o dependiente de la economía norteamericana. De ahí que a consecuencia de la desaceleración tan fuerte en Estados Unidos, los países latinaomericanos hayan sido los primeros a verse afectados por esta situación y el entorno global y en particular, paises como México que dependen del comercio con Estados Unidos. En el Mercosur -y en Argentina en particular-, sin duda la situación financiera contribuyó al estallido de la crisis y agudizar la situación social y económica que ya se vivía desde hace varios años en otros países de la región. El Informe de la OIT sobre la situación del Trabajo en 2002, refiere una reducción sensible del PNB a nivel regional, pero que existen indicios de que este año podría llegar a un discreto incremento del 3,0 por ciento, pero siempre dependiendo de si Estados Unidos logra controlar la recesión. Ello significaría una cierta mejoría en relación con el pasado año, en que Latinoaméerica registró un decrecimiento de menos 0,6 por ciento. Las medidas de ajuste aplicadas en América Latina no parecen haber iniciado un nuevo crecimiento y han tendido a debilitar el empleo. Ha aumentado la dependencia del mercado de los Estados Unidos. Muchos países siguen siendo vulnerables a los desórdenes financieros y no han sido capaces de invertir sus balanzas de pago deficitarias con la rapidez con que lo hicieron los países asiáticos tras la crisis de 1997. Uno de los principales desafíos a los que se enfrenta la región es la falta de empleos entre los jóvenes, en edades comprendidas entre los 20 y los 25 años, lo que afectó a un 16 por ciento de jóvenes trabajadores en 2001, un aumento del cuatro por ciento en relación con 1997. El experto mexicano dijo que a escala mundial habría que crear mil millones de empleos durante el actual decenio, se necesita reavivar el crecimiento económico y enfrentar tres tipos de obstáculos estructurales, a saber, "la demanda muy baja de trabajo en la economia formal, el incremento de la vulnerabilidad a las crisis externas y la pobreza en el mundo que es un problema que amenaza la estabilidad social y económica de los países en el mundo y en particular de Latinoamérica". La OIT vincula la pobreza con las bajas tasas de crecimiento, disminución de inversiones en sectores clave y deterioro en los precios de las materias primas en el mercado internacional. Pero también, los conflictos armados y la violencia han contribuido al aumento del desempleo y la pobreza, como es el caso de Colombia. Para disminuir a la mitad la tasa de desempleo y la pobreza en el trabajo es necesario que durante los próximos cinco a 10 años, se mantenga una tasa de crecimiento de al menos un 4,5 por ciento. La tasa de pobreza en el trabajo en la región aumentó del 1,5 por ciento entre 1990-1999 hasta cerca del tres por ciento en la actualidad. Los expertos consideran que esto es un reflejo de cómo los impactos económicos externos pueden ser trasmitidos y ampliados, provocando un mayor desempleo y un nivel más elevado de pobreza. En sentido general, Latinoamérica y el Caribe deberán hacer frente a una marcada tendencia de inseguridad económica, que al parecer es el símbolo de las políticas de este mundo globalizado.
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