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  Comisión de Derechos Humanos ¿Se podrá controlar la politización? - Kyra Núñez 

Comisión de Derechos Humanos


¿Se podrá controlar la politización?

 Ginebra asumirá de nuevo su papel de sede de los derechos humanos con la realización de la 57ª sesión de la Comisión de Derechos Humanos, del 19 de marzo al 27 de abril, en el Palacio de las Naciones Unidas.  El clima de los trabajos de este órgano que se autoproclama a-político pero que ha dado numerosas pruebas de politización, está candente desde que el Grupo Latinoamericano y del Caribe propuso la nominación de Argentina para presidir la Comisión, debido a la intensificación de los conflictos diplomáticos entre Buenos Aires y La Habana causados por una futura resolución contra Cuba en el seno de la Comisión.

La historia reciente es de lamentarse porque va en contra del espíritu de imparcialidad que, se dice, debe mantenerse en el seno de la Comisión, pero que en realidad no se apega porque se trabaja con doble medida y fuertes presiones, incluso financieras -concesión de créditos, pagos de deudas etc.- a cambio de votos.

Estados Unidos se encuentra en el meollo del asunto. Durante décadas intentó hacer pasar una resolución contra Cuba acusándola de territorio violador de los derechos humanos; año tras año fue derrotado, en buena parte debido al cierre de filas de los países latinoamericanos. Pasó entonces a utilizar

los buenos oficios de terceros países y así, la República Checa y Polonia se volvieron co-autores de las resoluciones que en el pasado reciente han condenado al régimen de Fidel Castro. El año anterior, Argentina, rompiendo con su pasado diplomático, votó en contra de Cuba, y en el interín, otros países pro cubanos como México que aducía respeto a la soberanía nacional, se pasaron al lado de los abstencionistas.

Según Cuba, Argentina votó en su contra porque Estados Unidos le prometió recursos de importancia. Así lo dijo Fidel: "anda lamiendo las botas de los yanquis y, por dinero, ofrece su voto de condena". Buenos Aires rápidamente llamó a su embajador que hasta la fecha no ha regresado a La Habana. Y entre tanto, dos checos, un ex ministro y actual diputado y un ex líder estudiantil, fueron arrestados con las manos en la masa mientras trataban de financiar a grupos de opositores anti-castristas en Cuba misma, no siendo liberados sino hasta que una mediación de la Unión Interparlamentaria tuvo éxito y permitió el regreso a Praga, mediante el reconocimiento de que éstos habían violado leyes nacionales.

Nada de esto ayuda al carácter apolítico de la Comisión, abrumada de por sí por un trabajo incansable, con recursos deficientes y con eventos que están, si se quiere, fuera de sus manos, como puede ser el reciente bombardeo de Irak por fuerzas estadounidenses y británicas, China, Chechenia, Afganistán y Colombia, por citar algunos de los dolores de cabeza.

La presidencia de la Comisión, integrada por 53 estados miembros, que funciona por un año, recaerá en la figura del embajador argentino de los Derechos Humanos, señor Leandro de Espui. De acuerdo a los estatutos, la presidencia es rotativa entre las regiones representadas y en este período 2001-2002 le toca a América Latina.

A pesar de los pesares, el Grupo Latinoamericano y del Caribe ratificó sin embargo, el nombramiento de Argentina para el delicado puesto el pasado viernes 16 de febrero, mismo que deberá ser ratificado por las otras regiones en la apertura de la sesión.

Pero está por verse si, efectivamente, la Comisión podrá este año substraerse a la politización de sus trabajos.

La Comisión es el órgano de las Naciones Unidas que tiene como mandato el vigilar y promover el respeto a los derechos y libertades individuales
en todos los países del mundo.

Kyra Núñez