TURISMO - DESCUBRIENDO ECUADOR - Yolanda de Rojal

TURISMO - DESCUBRIENDO ECUADOR (2) - Pintores - Yolanda de Rojal
Bahía de Caráquez, Ecuador - SEMBRANDO ESPERANZA
INICIATIVA PRIVADA DE UNA OBRA EXCEPCIONAL - Yolanda de Rojal
En Ginebra, Juan Gasparini (1) - El nuevo presidente argentino y el pasado reciente
KIRCHNER Y LA TERCERA BATALLA DE LOS MONTONEROS
EL RETORNO DE TONI EL SUIZO Yolanda de Rojal
Cultura cinematográfica - FRIDA CONTRA HAYAK - Kyra Núñez

EL RETORNO DE TONI EL SUIZO




Toni el suizo y el ecuatoriano Walter Yánez, su colaborador y amigo

Con el fin de continuar su obra benévola a favor de la familia humana desposeída, luego de una larga y penosa enfermedad, regresa Toni Ruttimann de Tailandia. Conocido como Toni el suizo o Toni el puentero, inició su labor hace 18 años en Ecuador con el enfoque poco convencional de construir puentes colgantes, esos puentes, hoy célebres, que marcan una de las labores humanitarias más excepcionales de estos últimos años. A través de varias entrevistas por televisión, Europa pudo escuchar el sencillo diálogo universal de Toni, corto, mesurado, libre y siempre a la búsqueda de un mundo más coherente, más justo. Para él, es fundamental la comunicación entre poblaciones diferentes para que aprendan a conocerse, a ayudarse y para que descubran que los “adversarios del otro lado del puente”, esperan para estrechar manos pero asimismo, reiterando de que solamente la fuerza de la voluntad participativa podrá lograr ese objetivo.

Toni Ruttïmann partió de vacaciones a Ecuador cuando era un estudiante y sensible a la devastación que pudo observar, causada por el fenómeno El Niño en 1998, decidió renunciar a las comodidades de Suiza, su país natal, para internarse en lugares donde tuvo que confrontar la pobreza extrema y allí se quedó para empezar a construir puentes colgantes donde su necesidad era apremiante. En una nada de tiempo, sin medios económicos y utilizando materiales de desecho pero contando con la colaboración de los pobladores del lugar, aparecieron puentes que permiten hoy que los niños vayan a la escuela, que los campesinos puedan vender sus productos con facilidad y que los enfermos sean transportados a centros médicos.

Nos dice que está muy contento de su próximo regreso a Ecuador, país que lo inspiró para iniciar esta aventura humana. “Walter Yánez, mi colaborador y amigo ecuatoriano, me espera para construir otros puentes”. Cuando alguien le preguntó una vez que si en algún momento cesará su actividad de “puentero”, contestó que sería como quitarle su razón de vivir. En efecto, el principio clave sobre el que reposa la obra de Toni se encuentra en la verdadera raíz de la existencia humana. “Creo que cualquier cosa es posible cuando se pone la voluntad”, nos dice pero nosotros añadimos que se precisa de voluntad de sacrificio por el bien común y esa voluntad la tiene Toni hasta para regalar y que fue la misma que lo llevó a vencer la adversidad durante sus largos meses de hospitalización y rehabilitación.

Con su innegable fuerza interior, apacible elocuencia, optimismo y su forma práctica y sencilla de luchar por el desarrollo sostenible, Toni ha forjado las bases para que los campesinos desfavorecidos de América Latina y de Asia tomen conciencia de que, con frecuencia, el cambio se encuentra en sus propias manos, enseñándoles que no están desvalidos frente a la adversidad y que juntos pueden acometer una empresa que antes podía haberles parecido imposible pues la pobreza en general, que es mucho mayor de lo que indican las cifras oficiales, también significa el no estar en condiciones de organizarse para abordar problemas sociales y económicos para sobrevivir. No obstante, para que las comunidades puedan plasmar plenamente su potencial para este tipo de iniciativas, este despliegue de esfuerzo necesita cobrar mayor impulso. Al llegar a este punto, Toni, cuyos esfuerzos están dirigidos a un solo objetivo que es el bienestar de los otros, considera que la ayuda externa es necesaria pero no cree que ésta debe ser en forma de donación sino de colaboración y participación.

Es cierto que las acciones a gran escala son las que tienen más visión mediática pero no siempre son las que obtienen resultados concretos. Poco se habla de aquellas que no conforman estructuras establecidas; sin embargo, son numerosos los ejemplos de proyectos humanitarios de solidaridad que se realizan sin necesidad de discursos prefabricados, siendo estos los que requieren de valor y de profunda motivación, como los de este infatigable ciudadano del mundo que cual nuevo emisario de la paz ha logrado elevar la conciencia pública.

Gran señor, que ha adoptado al mundo como su patria y ha sabido dar un verdadero significado y legitimidad a la solidaridad, Toni se siente satisfecho de haber tenido la oportunidad de hacer lo que ha querido al conducir a las comunidades desfavorecidas a visionar juntas el mundo mejor que siempre han deseado.

Yolanda de Rojal