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De Pudong a Pudong |
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En Beijing con Chen Xuezhen:
La señora Chen Xuezhen, ex-Cónsul
de la República Popular de China en México, actual
Directora de la División Latinoamericana del Departamento
de Asuntos Americanos y de Oceanía de la Asociación
de Amistad del Pueblo Chino con los Países Extranjeros
en Beijing, ha dedicado una gran parte de su vida a buscar y
estrechar lazos de amistad de su país con el resto del
mundo. Chen Xuezhen, mujer de extensa cultura, habla perfectamente
el español y trabaja, en particular, con la América
Latina. |
P. ¿Podría indicarnos cuales son las bases de esta Asociación? R. La Asociación de Amistad del Pueblo Chino con los Países Extranjeros es una organización civil, que cuenta con ayuda del gobierno y de empresas chinas y extranjeras. Fue creada en 1954, con el fin de promover el desarrollo de los lazos de amistad y comprensión con el resto de naciones y divulgar nuestros valores por medio de intercambios y estableciendo contactos con las organizaciones y personalidades extranjeras que manifiestan su simpatía por la China, puesto que el mundo occidental no ha tenido una visión real sobre nosotros y nos ha mirado únicamente bajo la influencia de una propaganda negativa permanente. P. ¿Podría darnos un ejemplo de su última afirmación? R. Recuerde que el pueblo chino ha sido uno de los más sufridos de la historia por las invasiones que ha soportado a través del tiempo, empezando por los ingleses en 1840 hasta el Japón en 1937, sin olvidar a los países occidentales que tenían implantados varios asentamientos en China que los consideraban como sus propias tierras, con graves consecuencias económicas para el pueblo chino, debido a que los beneficios no quedaban en el país. El ejemplo evidente es que cuando estas semi-colonias fueron expulsadas por Mao, el mundo occidental demostró su incomprensión ante esta acción, sobre todo la América Latina, tan cerca de los Estados Unidos de América e influenciada por la mala propaganda que ese país hacía de nosotros. Esto nos impulsó a buscar amigos en todas los países, que pudieran comprender que era muy justo el hecho de que el pueblo chino deseara ser el dueño de su propio país, de su propio destino. P. ¿Cuáles fueron las repercusiones internacionales en relación a los chinos? R. Con la propaganda norteamericana contra nosotros, todos se negaban a aceptar a los chinos, alegando que eran comunistas y que si aceptaban a un chino habría peligro de rebelión en el país que lo acogiera. Con estos antecedentes, nadie quería tener relaciones diplomáticas con nuestro país. Este hecho no me impide reconocer la bondad y sencillez del pueblo norteamericano. |
P. Ya que Cuba en 1960 y luego Chile en 1972, en el tiempo de Allende, fueron los primeros países de América Latina en reanudar las relaciones diplomáticas con la China, ¿cómo va el desarrollo de sus relaciones con los otros países, incluidos los de América Central?
R. En el transcurso de los años, poco a poco se han ido reanudando las relaciones exteriores del país y en los años 70, al restablecerse la presencia de la China en la ONU y en el Consejo de Seguridad, el incremento de sus relaciones diplomáticas con otros países fue mayor, entre ellos varios de América Latina como Perú, México, Argentina, Ecuador, Venezuela. En lo que se refiere a los países centroamericanos, todavía no tenemos relaciones con ellos. Es importante añadir que antes del establecimiento de relaciones diplomáticas con cada país de América Latina, se crearon organizaciones civiles de amigos de la China, que incluyeron al presidente chileno Salvador Allende y al ex-presidente de México, Lázaro Cárdenas. Al igual que ellos, muchos otros hombres importantes tenían simpatía por la China. . Yo trabajaba directamente con grupos de simpatizantes que se esforzaban para que sus gobiernos reconocieran a mi país.
P. ¿Cómo ve usted la situación actual de Cuba?
R. Admiro mucho el valor del pueblo cubano que ha podido resistir un bloqueo de 41 años, a base de tantas penurias. Indudablemente, su pobreza se la debe a los Estados Unidos que no le permite comerciar con ningún país. Estuve en ese país el año antepasado y pude constatar que los cubanos han hecho muchos esfuerzos, particularmente en el sector turístico, donde los hoteles son muy buenos y se come muy bien pero al pueblo aún no le llegan los resultados de esos esfuerzos.
P. En comparación con la década de 1960 en que había muchos chinos en Cuba ¿ siguen yendo como antes a ese país?
R. En los años 60 nosotros íbamos a Cuba a trabajar por amistad, por solidaridad pero no se trataba de gran cantidad de gente puesto que en esa década los chinos no salían fácilmente del país.
P. ¿ La promoción de la cultura, de la economía y del turismo chinos es suficiente en América Latina?
R. Constantemente trabajo para un entendimiento mutuo con los países de América Latina pero no hay que olvidar que la China, a pesar de su progreso notable de estos últimos años, es aún un país en vías de desarrollo, es decir que, para incrementar la economía, tenemos que mirar hacia los países industrializados. La América Latina es igualmente una región en vías de desarrollo que, asimismo, tiene puesta su mirada en los países ricos. No es fácil que podamos coincidir.
Lo mismo podría decirse
de la apertura de China al turismo receptivo, el que, además
de ser una apreciable fuente de ingreso para el país, ayuda
a unir los pueblos a través del conocimiento de su gente,
de sus costumbres. La mayoría de los turistas provienen
de Estados Unidos, de Europa, Australia, Nueva Zelanda y países
del Asia. Económicamente, aún no estamos en capacidad
de hacer una promoción turística de la China en
América Latina, como es nuestro deseo. En lo que respecta
al turismo exterior, numerosos chinos visitan los países
antes citados y también Singapur, Tailandia, Japón
(que ya acepta turistas chinos). Los Estados Unidos son también
visitados por turistas provenientes de China. He estado algunas
veces allá y así he podido constatarlo aunque ellos
no reconocen que está abierto al turismo de mi país.
Como es fácil deducir, todos esos países perciben
enormes ingresos con nosotros. Imagínese lo que representaría
económicamente para cualquier país si de una población
como la nuestra de un billón, 300 millones de habitantes,
un chino de cada 10.000 saliese de paseo por el mundo.
P. A partir de auspicios de las empresas multinacionales instaladas
en este país, ¿no sería posible promover
exposiciones itinerantes de los tesoros de arte de la China que
incluyan a América del Sur?
R. En estos momentos tenemos una exposición en Francia de objetos antiquísimos chinos, organizada por la Asociación de Amistad de China con Francia. En lo que se refiere a movilizar los exponentes de nuestra cultura hacia países más lejanos como los de América del Sur, de cualquier manera la inversión sería considerable y no somos muy fuertes económicamente. Necesitaríamos mucha ayuda. Además, por el momento, tenemos otras prioridades pero no se descarta la idea de realizar manifestaciones culturales itinerantes para un futuro.
P. Podría darnos una reseña sobre su vida y su inicio en la lengua española?
R. Nací en Zhengjian, un lugar muy pequeño, donde viví hasta los 19 años. En 1960 vine a estudiar a Beijing hasta 1965, año en que me gradué en el Instituto de Lenguas Extranjeras de esta ciudad. En esa época ya podía hablar, casi perfectamente, el español. La mayor parte de los compañeros que se graduaron conmigo empezaron a trabajar en diversas agencias del Ministerio de Relaciones Exteriores. Yo inicié mis labores en el sector civil. Posteriormente fui nombrada cónsul en México durante tres años. Actualmente estoy dedicada a la Asociación, hasta que llegue el día de mi jubilación.
M.Y.